Casi va adquiriendo ya categoría de leyenda urbana, pero la historia vuelve a repetirse: un ladrón roba un artilugio digital y, sin percatarse, acaba revelando su identidad al subir imágenes personales a la cuenta Flickr de la víctima.

El primer caso del que tenemos constancia ocurrió hace poco más de un año: Ben Clemens, un empleado de Yahoo!, sufre el robo de su móvil. Poco después advierte que alguien está subiendo fotos a su cuenta en Flickr: fotos familiares y de un chihuahua. Clemens recuerda que tiene ShoZu instalado en el teléfono que le acaban de robar, un programa que envía automáticamente a Flickr las fotos hechas con el gadget. Ajá: el ladrón se ha puesto en evidencia.

Ahora, vía Boing Boing y MetaFilter, descubro que es el turno de Bill MacEwen, un blogger al que le han sustraído 4 portátiles y 2 iMacs. En alguno de ellos tiene instalado Flickrbooth, otro software de envío automático de imágenes a Flickr. ¿A que lo adivinan? Bueno, aún peor: el ladrón no envía fotos de su osito de peluche ni de su chihuahua, sino de sí mismo, o de alguien que se puso a tiro de la cámara incorporada en el ordenador. Ben y varios de los bloggers que publican el caso dan por seguro que es el propio ladrón el que aparece en la imagen, aunque bien pudiera ser un amigo, pariente o vaya usted a saber qué.

En cualquier caso, patético.

Mala noticia para aquellos que identifican tecnología con robo o ‘piratería’: los verdaderos ladrones no tienen ni idea de gadgets, copyleft, programas ni web 2.0.

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