AmazonMp3

Es algo que está condenado a caer por su propio peso, pero algunos son más ágiles que otros. Las contradicciones del mercado siempre acaban resolviéndose del lado del futuro, aunque antes se libren terribles batallas y pueda parecer que son el inmovilismo y la sinrazón los que triunfan. Amazon acaba de poner en marcha AmazonMp3 (en beta y sólo en EEUU, por ahora), una tienda de música en línea que ofrece “descargas de música en MP3 para cualquier reproductor”, según revela su propio lema comercial. Música sin DRM, sin corsé, sin mayor limitación que el precio, tu ancho de banda y el reproductor que te puedas agenciar.

Desde luego, Amazon no es ningún abanderado del copyleft ni un “pendejo electrónico” o profeta del ‘todo gratis’. Es una de las tiendas de mayor implantación en la Red, un santuario del ‘capital online’ y una web en la que no se transgrede, al menos conscientemente, el copyright. ¿Qué pasa, pues? Lo más sencillo del mundo, el abc del mercado: Amazon ha llegado a la conclusión de que sólo respondiendo a la demanda de libertad de la inmensa mayoría de los usuarios le será posible competir, en este segmento comercial, con plataformas como iTunes, a la que comienza a pasársele el arroz de su cobardía ante las discográicas y gestoras de derechos, y el de su comodidad en el mercado. No hay más.

Amazon no es la primera. Sitios como eMusic o Amie Street y antes AllofMp3 ya lo han venido haciendo. Es sólo cuestión de tiempo de que otras muchas tiendas de música online, incluida la propia iTunes, sigan el ejemplo. Cuestión de competir y de llevarse el gato al agua. Por muchas vueltas que le den, no hay otra salida: la amplia conciencia social sobre los derechos del consumidor y los derechos de autor en la nueva era no admiten ya titubeos ni marcha atrás.

Luego llegará quien, agotado el modelo, caiga en la cuenta de que lo gratuito vende. Y más tarde, los que vuelvan sus ojos hacia el copyleft. Para ese entonces, la cultura comenzará a ser ese bien colectivo al que todos tenemos derecho y el DRM no será más que un recuerdo difuso en nuestra frágil memoria.

Vía:
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