He dejado pasar un par de días por si había desmentido, pero nones. Así que hay que dar por buena la información aparecida en ‘Público’ el pasado viernes y que supone una grave constatación de que la esquizofrenia política que padece el Partido Popular no sólo afecta a la composición de listas, sino a cosas mucho más importantes como son la libertad de expresión, el interés general y la legalidad.

Después de sumarse a las enmiendas dirigidas a eliminar de la LISI la posibilidad de que órganos diferentes a los tribunales de Justicia pudiesen actuar como vigilantes y censores de la actividad que se ejerce en Internet, ahora nos salen con justo lo contrario, sacándose de la manga una Agencia Española de Propiedad Intelectual integrada, entre otros, por… ¿adivinan? Exacto: la SGAE y demás gestoras de derechos.

No está muy claro si este contrasentido se debe a la presión de los lobbies de la cultura o se trata, simplemente, de llevarle la contraria al PSOE en lo que sea. Recordemos que los socialistas se adhirieron los últimos, hace escasos días, y de forma contundente a las iniciativas pro libertad en la Red. Sea lo que sea, y aún cuando es bastante improbable que la propuesta pepera pueda salir adelante, lo cierto es que produce, cuanto menos, sobresalto, amén de rechazo. Si yo fuera Rajoy, comenzaría a hacérmelo mirar y a hacérselo mirar a todas las señorías que de mí dependiesen. Profesionales hay que lo arreglan enseguida. Porque esto ya parece cosa del niño loco alemán.

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