En esto de los mp3, DRM, derechos de autor y compañía sigue sin ser oro todo lo que reluce. Tarda más en surgir un servicio aparentemente decente y respetuoso con los clientes que en que alguien dé con el truco y ponga en evidencia el ‘gato encerrado’ justro detrás de la espléndida fachada. Es justo lo que acaba de ocurrir con AmazonMp3, la tienda de música online de Amazon que tuvo una gran acogida en la Red debido a que era otra de las pocas que vendía mp3 sin ‘restricciones’. Vamos, sin DRM.

Pues bien, en Boing Boing nos sacan de la ensoñación publicando la letra pequeña del contrato de usuario que has de firmar si quieres comprar música:

“Amazon’s contract says you “may copy, store, transfer and burn the Digital Content” for personal use. But then it goes further and specifies restrictions, saying you “agree that you will not redistribute, transmit, assign, sell, broadcast, rent, share, lend, modify, adapt, edit, sub-license or otherwise transfer or use the Digital Content.”

Traducción libre:

“El contrato de Amazon dice que usted “puede copiar, almacenar, transferir y grabar el Contenido Digital” para su uso personal. Pero advirtiendo que, al hacerlo, “usted se compromete a no redistribuir, transmitir, regalar, vender, difundir, alquilar, compartir, prestar, modificar, adaptar, corregir, relicenciar o realizar cualquier otra transferencia del Contenido Digital”.

Y, atención, no es que Amazon te regale los mp3. ¡Es un servicio de pago! Tú compras, pero no puedes hacer con tu adquisición lo que te dé la gana. Con estos sistemas tan restrictivos, ¿quién necesita DRM?

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