El tribunal del 11-M lo ha dejado meridianamente claro, los autores de la masacre son elementos “de tipo yihadista”, según la traducción más aceptada de este término en nuestro idioma, es decir elementos radicales del pensamiento islámico. Ellos actúan como lo que son, fundamentalistas descerebrados que pretenden alcanzar el paraíso a través del asesinato. ¿Pero y nuestros políticos, que cada vez más renuncian a la búsqueda y defensa de la verdad si ésta no se adapta a sus intereses y estrategias? ¿No están ellos alimentando la misma sinrazón que da alas a la intolerancia, el fundamentalismo y, finalmente, la violencia? Tras el patético espectáculo que han dado unos y otros tras la lectura de la sentencia, intentando rentabilizar o desprestigiar la labor de la Justicia en beneficio propio, ¿no son también unos ‘yihadistas’ en potencia? Sobre eso reflexiono en mi artículo de los lunes en ‘Canarias7’.

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