A aquellos que consideran que los derechos de autor están por encima de cualquier otro derecho, incluidos los fundamentales, esta información les puede servir, si no para ver la luz (algo extremadamente difícil en algunos casos patológicos), sí al menos para que se corten un tanto:

“La Agencia Española de Protección de Datos ha iniciado un procedimiento sancionador contra la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por grabar sin permiso una boda y aportar el vídeo a un juicio por derechos de autor, lo que puede acarrearle una multa de hasta 300.500 euros”.


Vale, el salón de bodas perdió el juicio y tendrá que abonar 43.179 euros, pero en el pecado va la penitencia. Primero, al desechar el juez el vídeo por haber sido obtenido de forma ilegal (algo que curiosamente no ha sucedido en otros juicios similares), a través de unos detectives que se colaron en el local y grabaron sin conocimiento ni permiso de los asistentes; y segundo, al intervenir la la Asociación para la Protección de Datos de los Consumidores (Consudato) denunciando a la SGAE ante la Agencia de Protección de Datos, que ha resuelto abrir un expediente sancionador.

Y no es sólo cuestión de vídeos. Tu información personal también está protegida dentro y fuera de Internet. Así que si algún día te llega una denuncia por tu actividad en la Red, lo primero que tienen que averiguar tu abogado es a través de qué vía te han localizado. El resultado, como en este caso, puede ser muy divertido.

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