Por la libertad de expresión en Marruecos

Ahora que tenemos tan frescas las protestas de la cúpula política marroquí por la soberanía de Ceuta y Melilla, el momento se presenta perfecto para recordar los abusos y las fuertes limitaciones que impone la monarquía alauí sobre todo aquel que no se ajusta al guión establecido, sea éste un defensor de la causa saharaui, un periodista crítico o un simple ciudadano que expresa su opinión. Las libertades están, en general, muy mal vistas en el gran aliado de Francia y Estados Unidos en el Magreb; la libertad de expresión es, sencillamente, un delito.

Bajo el título ‘Manuel, tenemos que actuar’, Amnistía Internacional me hace llegar vía correo una historia de la censura marroquí:

“Mohamed Boughrine tiene 72 años. Ha sido condenado en Marruecos a tres años de prisión y al pago de una multa elevada por reivindicar los derechos de otras personas de forma pacífica.

Mohamed Boughrine fue golpeado y detenido por participar en una sentada en la que se pedía la liberación de 7 personas que habían sido detenidas en las marchas pacíficas del 1 de mayo. La versión oficial del delito cometido ha sido que estaban intentando “socavar la monarquía”.

El 15 de junio se realizó otra sentada en solidaridad con los detenidos que fue dispersada por la fuerza por las Fuerzas Auxiliares marroquíes en la que se hirió a 30 personas

Mohamed Boughrine usó su libertad para exigir la de sus compañeros. Y queremos pedirte Manuel, que tú uses la tuya para ayudar a Mohamed Boughrine y a otros detenidos por haber expresado sus ideas en voz alta. Firma esta petición al Ministro de Justicia marroquí y considera hacerte socio, uniéndote a Amnistía Internacional. Lucharás todos los días por los derechos de personas como Mohamed, a las que se les ha despojado de derechos”.

Acabo de firmar la nota e invito con este post a que todo aquel que quiera, lo haga también. No en vano, ahora que tenemos tan fresca la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, el momento se presenta perfecto para recordar que aquí en España tampoco está todo el camino recorrido, con importantes violaciones del derecho a la libertad expresión, que exigen que nos mantengamos cada día más vigilantes.

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