No hay que ser demasiado avispado para suponer que el sueño de cualquier pederasta sería estar en un lugar rodeado de menores que confían plenamente en él. Una guardería, por ejemplo. Por eso, los centros educativos y las instituciones realizan controles exhaustivos para impedir que gente de esta clase pueda acceder por descuido a una de estas instalaciones infantiles, poniendo especial énfasis en bla bla bla… Oh wait!:

“Condenan por error a un pederasta alemán a trabajar en un jardín de infancia

Fue condenado al pago de una sanción de 3.000 euros y, puesto que era insolvente, se le conmutó la multa por 720 horas de trabajo social.

La justicia alemana estudia el caso de un pedófilo de 41 años al que, condenado a prestar trabajo social, se le asignó por su propio deseo hacerlo en una guardería y acabó abusando de nuevo de menores”.

Fuente: 20minutos.es

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