“En mayo de 2005, el juez de distrito estadounidense Leonie Brinkema ordenó al Gobierno revelar si los interrogatorios fueron grabados. El Gobierno se opuso a la orden, y el juez la modificó el 3 de noviembre de 2005, exigiéndole que confirmase si tenía “vídeos o las cintas de audio de esos interrogatorios”, y los enumeró. Once días más tarde, el Gobierno negó que tuviera vídeos o cintas de audio de aquellos interrogatorios enumerados por el juez”.

Ayer, la CNN publicaba que ha tenido acceso a una carta que Michael Hayden, director de la Cia, ha remitido a sus empleados y en la que admite que los vídeos de aquellos interrogarios, grabados durante 2002, fueron destruidos en 2005 porque “ya no tenían ningún valor para la inteligencia” norteamericana.

Los vídeos en cuestión contenían las imágenes de interrogatorios a presuntos miembros de Al Qaeda. El juez intentaba determinar si en esos interrogarios se había practicado la tortura tal y como se había denunciado.

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