Como continuación del post que publicaba el pasado viernes sobre la abolición de la pena de muerte en Nueva Jersey, mi artículo de los lunes en canarias7.es se adentra en el análisis de una condena que considero, tal y como describo a inicios del texto, “inútil y obscena a estas alturas de la historia”.

En un momento en que el odio está tan a flor de piel y el buen sentido se nubla ante el empuje de las vísceras, noticias como éstas me parecen un oasis y un foco de esperanza para el futuro. Del mismo modo, entiendo que es preciso mantener viva la llama de la abolición porque tampoco en este terreno hay nada conquistado. No a la pena capital, una ‘Pena de pena‘.

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