Antonio Delgado y Pixel se han trabajado como profesionales (que son) la rueda de prensa que las entidades de gestión y autores ofrecieron ayer para explicarles el manifiesto que aparecerá hoy en buena parte de los medios españoles. De entre todos los puntos del manifiesto, bastante victimistas, manidos y falaces como era de esperar, me he quedado con uno en el que da la impresión de que el culturetariado está dispuesto a aceptar que la gente se copie sus obras, con tal de que se apruebe el canon:

“2.- La compensación por copia privada, mal llamada canon digital, no es un impuesto, ni una medida arcaica, sino el más progresista de los derechos de propiedad intelectual, que pone en manos de los ciudadanos la posibilidad legal de realizar y disfrutar, en el ámbito doméstico, de nuestras miles de obras y creaciones intelectuales sin solicitar autorización previa”.


Lo cual supone un giro de 180 grados en su argumentación, ya que hasta ahora todo aquello que no supusiera pasar por caja era considerado ‘piratería’ por este sector. Todo sea por el canon.

Esto me lleva a sacar un par de conclusiones apresuradas:

1) Los autores dan la razón a quienes defendemos que la copia de material intelectual para uso personal y sin ánimo de lucro no va en detrimento de sus ganancias. De otro modo, ni siquiera el canon podría compensarlos. Si optan por el canon, está claro que por ahí ganan más de lo que, en teoría, pierden por otro lado.

2) El cinismo de este colectivo no tiene límites, ya que se atreven a apelar a la legalidad y al ámbito doméstico, cuando jamás ni la copia ni el intercambio de archivos han salido de ahí. Es un a práctica legal y, en la inmensa mayoría de los casos, para uso personal o ‘doméstico’.

3) Una vez más asistimos a esa peligrosa y falaz estrategia de confrontar canon y copia privada. El canon es injusto porque presupone que todo el que adquiere un soporte digital lo hace para copiar material protegido por derechos de autor, en concreto por los autores adscritos a la SGAE y compañía. La abolición de esa injusticia no puede ir en detrimento de un derecho reconocido por la Constitución y el Código Penal: el de realizar copias de obras artísticos siempre y cuando no exista ánimo de lucro.

Reitero una vez más: No al canon, por abusivo e injusto. Sin contraprestaciones que menoscaben nuestros derechos fundamentales.

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