En mi artículo navideño de los lunes en canarias7.es incido, una vez más, en el asunto del canon, reiterando mi impresión de que tiene los días (meses) contados, al menos en la forma que lo conocemos hoy:

“En el sistema de libre mercado el consumidor es perfectamente libre de hacer con el producto adquirido lo que le venga en gana, así sea revenderlo, regalarlo o copiarlo, si es capaz. Y cuando existe tal posibilidad, la historia demuestra que no hay quien pueda oponerse a ella, obligando al mercado a una reconversión. Cuando surgió el vinilo, se puso el grito en el cielo, pues acababa -o se suponía que acababa- con un modelo de negocio, el de los teatros. Cuando se inventó la imprenta, los copistas también se rasgaron las vestiduras. Pero el vinilo y la imprenta se quedaron. El mercado se transformó”.

Más en ‘El fin del canon‘.

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