La invasión de Irak no se debió a la amenaza terrorista ni a las armas de destrucción masiva. Tampoco al petróleo. Ni siquiera al afán imperialista estadounidense. Fue una cuestión de fe:

“Cristianos, ¿se han preguntado alguna vez por qué América está en Irak? ¿Por qué permite Dios que nuestros hombres y mujeres sufren daños en el camino? ¿Por qué muchos de ellos son asesinados? No tengo la respuesta. Pero lo que sí sé es que es cosa de Dios.

Al pensar sobre esto, llegué a la conclusión de que éste es el modo que ha elegido Dios para cristianizar aquel país. Antes de la caída de Sadam Hussein la entrada de misioneros cristianos habría sido imposible. Ahora hay miles de militantes cristianos allí”.


Eso es lo que cuenta Warren L. Adams, predicador y uno de los líderes del movimiento radical cristiano de EEUU. Es autor también del libro ‘Es bueno ser rico‘ (vamos, el mismito mensaje de Jesús). Según un reportaje de Panorama TV, este movimiento fundamentalista está actuando en Irak para la conversión de los musulmanes al cristianismo, con el consentimiento y aliento de la Administración Bush:

“Hablan de la guerra santa. Se ven a sí mismos como mártires. Para ellos, el resto de las religiones son herejía. Seguro que piensas que hablamas de islamistas radicales. No, esta vez hablamos de cristianos radicales”.

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