Hace cosa de una semana las páginas de la inmensa mayoría de los medios de comunicación recogían un teletipo de Efe en el que se daba cuenta de la anulación de la boda de dos gemelos que fueron separados al nacer y que, sin saber su condición, acabaron casándose años después. La noticia fue publicada por el vespertino londinense ‘Evening Standard‘ y difundida a todo el planeta por la citada agencia sin que nadie pusiese el menor reparo a la misma.

Hoy, Jon Henley escribe una columna en el ‘Guardian’ en la que reflexiona sobre los pormenores de la noticia y la imposibilidad de que los supuestos gemelos pasasen por alto tantos detalles coincidentes en sus vidas:

“Dando por sentado que tu cerebro aún funciona como la máquina de precisión bien engrasada que debería ser, confío en que tu respuesta [a la noticia de la boda] sería: (…) ¿Quieres decir que estos dos se encuentran por casualidad, descubren no sólo que ambos fueron adoptados, sino que nacieron exactamente el mismo día y en la misma ciudad, y no encontraron un momento para preguntarse si todo eso tenía una relación? Vale. ¿Y qué hay acerca de las partidas de nacimiento?”

A este buen razonamiento favorable al hoax se suma el hecho de que en la noticia no se revela ni cómo llegaron a conocerse ni los detalles de su identidad. Así que bien podríamos estar hablando de un invento en toda regla o de un flash urgente que los llevara a casarse horas después de conocerse. O que jamás nadie les hubiese contado la verdad…

Ahora bien, el razonamiento desmonta la hipótesis de que se casaran desconociendo su condición de hermanos. Pero no la boda en sí, ya que perfectamente podrían haber contraído matrimonio conscientes de su condición y luego mentir al descubrirse el pastel.

Por otro lado, el periódico británico cita como fuente a un tal Lord Alton, antiguo diputado liberal demócrata, así que igual sería a él al que habría que pedirle las respuestas.

En cualquier caso, lo suficientemente sospechoso como para desechar la duda. Filosofía de pub, vamos, como lo llaman en Heresy Corner.

Vía: Boing Boing

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