Piel artificial

El reto científico de reproducir un ser humano tal cual a través de medios artificiales tiene en el desarrollo de la piel una de sus líneas más avanzadas. Si hace un par de años, un equipo de científicos japoneses anunciaba el desarrollo de la E-skin, una piel sintética flexible capaz de medir la presión y la temperatura de los objetos con los que entrasen en contacto, dentro de una línea de investigación que perseguía dotar a los robots de sensiblidad; ahora es un equipo estadounidense de los centros Oak Ridge National Laboratory (NASA) y National Institute of Aerospace el que sorprende al mundo con la creación de un prototipo de piel de la misma apariencia, sensibilidad y funcionamiento ‘biológico’ que la de una persona. En otro ámbito de investigación: el de las prótesis humanas.

Según sus creadores, esta nueva piel, que combina nanotubos de carbón y polímeros especiales, hará posible dotar a las extremidades artificiales a las que se incorporen de características que permitirán a quien las porte sentir la luz, estrechar la mano, cocinar y hasta escribir. Desde luego, aún queda mucho por recorrer en esta carrera hacia el ‘brazo biónico’, bien para su aplicación en humanos como en robots (de hecho, los científicos esperan tener desarrollados 6 centímetros cuadrados de esta nueva piel a finales de próximo año), pero tanto el éxito de las pruebas que se han realizado (ver fotografía) como la solidez de las investigaciones nos invitan a ser optimistas.

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