Supongo que ya conocerás el final del dicho: …no hace falta enemigos. Lo he repetido hasta la saciedad y, al final se acabará cumpliendo: la lucha contra el canon no puede ir en detrimento del derecho que tenemos los españoles a la copia privada y al intercambio de archivos sin ánimo de lucro. El canon es indeseable ‘per se’, porque se trata de un impuesto injusto y abusivo a todas luces, pero no porque se trate de una compensación ante el supuesto delito de la ‘piratería’ en Internet. Pero, unos por ignorancia y otros por un interés estratégico muy bien planteado, se empeñan una y otra vez en señalar con el dedo al P2P y la copia privada como culpables de todos sus males. Al final, ellos (empresarios y comerciantes), aquéllos (gestoras de derechos de autor) y los otros (políticos) lograrán sus fines (desaparición o modificación del canon, pero criminalización de la copia y el intercambio de archivos) y nosotros (los usuarios) nos quedaremos con carita de DRM.

Para muestra un botón, en el ámbito de la ignorancia:

“Pestana cree que esta justificación del canon no se sostiene y añade que, aún siendo cierto que existe una determinada piratería a partir del uso de Internet en la copia no autorizada de canciones, programas y películas, manifiestan que “no se puede penalizar a todos los consumidores por delitos que no han cometido, sólo porque potencialmente pueden cometerlos por poseer instrumentos tecnológicos, hoy de uso común y masivo”.

Eso lo dice el máximo representante de una asociación comercial de la ciudad en la que vivo. El canon es malo porque no todos somos tan delincuentes como esos pendejos electrónicos que se descargan cosas por Internet. ¿Más claro, agua?

Con amigos como éstos…

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