Last.fm

Ahí es nada, justo lo que todos andábamos esperando: un cambio en el modelo de mercado musical, una adaptación del cotarro de la música a los tiempos que corren. Y, aunque la afirmación de “rediseñamos el mercado musical” es exagerada, no deja de tener parte de razón. Hablamos, por cierto, de la pequeña gran revolución que está experimentando Last.fm, una revolución a tres bandas en la que compañías, músicos y usuarios salen beneficiados, aunque ya les digo que no tiene nada que ver con la cultura libre ni el p2p, pero sí con un modelo bastante justo y cercano a lo que en un futuro podría convertirse en todo un estándar.

Bien, vamos por partes. Last.fm se convierte en una ‘emisora’ a la carta. Ya no tendrás que esperar a que el azar (la programación) te regale la canción que esperabas dentro de esas ‘radios’ por artistas o etiquetas que nunca llegaron a convencerme. Cierto es, como comenta Antonio, que Last.fm es, sobre todo, un lugar para descubrir música, pero a uno no siempre le apetece la aventura y, de cuando en cuando, prefiere dejarse llevar por las melodías, armonías y ritmos que le apetece. Al final, todo servicio web se sustenta sobre la frecuencia y permanencia de los usuarios. Y, si puedes, ofertar distintas prestaciones, ¿por qué renunciar a ello?

Quizá sea eso lo que ha motivado a sus responsables a redirigir el rumbo. Ahora los usuarios son libres de descubrir lo que les venga en gana, pero también pueden ir directamente al grano de sus deseos. Y esto, como decía, sobre tres ejes:

– Compañías: Last.fm ha cerrado un acuerdo con cuatro grandes discográficas: EMI, Sony BMG, Universal y Warner. Los artistas de esa compañía están ya a libre disposición de los usuarios, con temas completos y susceptibles de elección directa. Además, cuenta con una nómina de unas 15.000 compañías independientes que se atienen al mismo plan.

– Usuarios: los usuarios pueden ahora elegir libremente lo que quieren escuchar, pero sólo podrán reproducir cada temas tres veces antes de que se les invite a suscribirse al servicio de pago. Una vez suscrito ya no hay límite de escucha y, según anuncian, te verás sorprendido con alguna funcionalidad más. Los temas se pueden escuchar, pro no descargar.

– Artistas: los artistas cobrarán directamente por un sistema de royalties, según el número de escuchas de sus temas. Cada escucha lleva aparejada un anuncio, y de ahí se nutre económicamente el sistema. En un modo muy similar al que ya emplea, por ejemplo, Amie Street.

Uno, que además de usuario, ha subido sus temitas, se encuentra encantado con la noticia por doble motivo. Y, vale, sé que no es la panacea, pero desde luego nadie puede negar que se trata de un sistema justo y escasamente restrictivo. Eso sí, por ahora sólo está disponible para EEUU, Reino Unido y Alemania, aunque aseguran que, en breve, más.

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