Canon canadiense

¿Estarías dispuesto a pagar una cuota mensual de digamos unos tres euros a cambio de poder compartir y descargar toda la música que te diera la gana en Internet? ¿Y si además esa cuota te permitiera realizar cuantas copias desees en CD, DVD o cualquier otro soporte digital? Me dirás que en España es una chorrada, porque esa actividad no constituye delito (sin que esto descarte un ilícito civil). Y te diré que sí, pero que, por un lado, eso es hoy por hoy, y puede que no se mantenga en un futuro; y por otro, que con todo nos dejamos en el aire la justa retribución a los creadores.

También me dirás que no deja de ser un canon. Y tendrás toda la razón, sólo que comparado con el sistema de canon actualmente en vigor, las diferencias son sustanciales: el canon actual se aplica a cualquier soporte susceptible de almacenamiento y tan sólo contempla como contraprestación la copia privada, a partir de una obra adquirida legalmente, para uso privado. El canon del que te hablo se aplicaría sólo a las conexiones de Internet a través de una cuota mensual (cinco dólares) y facultaría a los usuarios a hacer uso del P2P y de cualquier otro sistema de copia, distribución e intercambio de archivos.

Es lo que proponen los compositores canadienses en una iniciativa que reconoce lo imparable y positivo del intercambio en la Red, pero que busca fórmulas para que su actividad se vea remunerada. Vale, estoy contigo, puede que no sea el sistema ideal y, en casos como España, no tendría demasiado sentido. Pero, dentro del movimiento que se está produciendo a escala internacional para adaptar el mercado y la cultura a los nuevos tiempos, me parece un avance importante por dos motivos: admite la validez y lo imparable del P2P; y establece un sistema de remuneración alejado de los intermediarios, industria y sociedades de gestión.

La discusión volvería a estar en el clásico ‘¿debo pagar si yo no me descargo canciones?’. ¿Pero realmente hay alguien que no lo haga, o que no realice copias de sus discos en el disco duro, CD o DVD? Si realmente el intercambio y la copia son imparable, ¿por qué pagar por ello? ¿Podría plantearse una cuota voluntaria sólo para aquellos que deseen hacerlo? No lo sé. Pero, en cualquier caso, avanzamos.

Vía: Slashdot

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