Este lunes escribo en ‘Canarias7’ acerca del gusto del político por el marketing. Algo que no es negativo ‘per se’ e incluso muy saludable y útil a la hora de transmitir ideas, pero que se vuelve completamente nocivo cuando, precisamente, faltan éstas. El empeño por la imagen y la promoción personal, institucional o partidista a veces eclipsa la verdadera misión del servidor público: trabajar para mejorar la realidad, para transformarla en beneficio de la ciudadanía, pero no para enmascararla bajo la apariencia de un mundo feliz. ‘Pura fantasía’, vivir del cuento y para el cuento.

Share