Aunque pueda parecerlo por el titular, no hablamos de un cyborg psicoanalista ni vidente, sino de un complejo sistema de interacción hombre-máquina que logra traducir la actividad cerebral y el movimiento de los ojos durante el sueño en acciones que son ejecutadas por un robot.

Éste es el resultado de un proyecto liderado por Fernando Orellana y Brendan Burns que está cautivando a especialistas e internautas, no tanto por sus aportaciones científicas, pues no deja de ser un experimento que se mueve entre lo artístico y lo intuitivo, sino por la capacidad sugestiva del mismo y las enormes posibilidades que abre para el desarrollo de futuras líneas de investigación.

Reduciendo mucho, podemos decir que el robot se mueve básicamente según dos estímulos: la cabeza, por el movimiento de los ojos; y el resto del cuerpo según los patrones obtenidos de la actividad cerebral. El vídeo recoge una de las experiencias y, ciertamente, puede llegar a ponerte los pies de gallina tan solo con imaginar que esos movimientos quizás, tal vez, pudieran ser una recreación exacta de tus aventuras oníricas.

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