Microsoft da la de cal

Fue la noticia del día de ayer, hace unas horas, vamos, en el sector de la tecnología y, por tanto, en buena parte de la blogosfera: Microsoft ofrece una rueda de prensa para anunciar un cambio importante en su estrategia y ofrecer “sistemas muy abiertos, transparentes, interoperables, flexibles y que permitan elegir”. Es decir, un reconocimiento implícito de su fracaso como monopolio, de la imposibilidad de mantener sus absurdas restricciones frente al acoso de instituciones, gobiernos e instancias internacionales, y de la victoria del movimiento de código libre. Casi nada.

Como te supongo enterado de los pormenores (hay estupendos artículos de Enrique Dans, Error500 o Abadía Digital, por ejemplo, además de la nota de prensa o la transcripción de la rueda de prensa de Steve Ballmer y Ray Ozzie, sin contar con las declaraciones de Rosa García, presidenta de Microsoft Ibérica), prefiero centrarme en el análisis de este viraje que, ojo, supone un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para el entramado de Bill Gates.

¿Por qué un pequeño paso para la humanidad? Pues porque, con todo lo relevante que aún continúa siendo la compañía en el sector de la informática e Internet, lo cierto es que son pocos los que dudan de que esa relevancia tenía los días contados, ya en franco declive desde hace unos años, a escala de imagen y a escala de productos. Un declive quizá no evidente aún desde el punto de vista matemático (Microsoft sigue acaparando el mercado en multitud de ámbitos), pero sí desde un punto de vista estratégico: todos sus productos cuentan ya con aplicaciones similares e incluso mejoradas, tanto en la competencia, como en formatos gratuitos y/o de código libre. Sólo era cuestión de tiempo, justo el necesario para que el usuario acabara de convencerse de la bondad de las alternativas, que la ventana acabara hecha añicos.

¿Y por qué un gran paso para la compañía? Porque, en líneas generales, llevando el debate a sus últimos términos, quien realmente gana con este paso es precisamente ella. El panorama que tiene ante sí el usuario es tan rico, tan variado, tan numeroso y siempre en tan claro avance que un empecinamiento de Microsoft no le causaría mal alguno. Más bien todo lo contrario. Aún recuerdo mis primeros pasos con Firefox en detrimento de Explorer, o con OpenOffice en lugar del Office, Thunderbird por Outlook… Microsoft siempre perdía, yo siempre ganaba… por goleada.

Este paso le supone a la compañía reconciliarse con la historia, al menos de forma prudente y aparente. Microsoft le grita a un mundo que marcha a pasos agigantados hacia nuevos modelos: “Eh, que no somos tan malos”. Y eso está bien. Pero no basta.

Después de decenios de intentar levantar el muro del monopolio y de la restricción a base de paladas de arena, finalmente ha reparado en la cal. Una cal que no le sirve para reconstruir un muro ya abiertamente en ruinas, pero que le puede servir para levantar un nuevo proyecto basado en la cooperación y en la justa relación con desarrolladores y usuarios.

A Microsoft le ocurre en su ámbito lo mismo que a las discográficas y sociedades de gestión en el de los derechos de autor. Avanzan a base de fracasos, a regañadientes, pero siempre en la única dirección posible, aunque siempre calibrando el punto donde poner el freno sin soliviantar a la ciudadanía: DRM, canon… Barricadas al paso de un movimiento imparable: el software libre, o la cultura libre, en cada uno de los casos.

Todo eso sin contar con el imperativo táctico de mejorar su imagen de cara a operaciones como la fracasada, en primera instancia, compra de Yahoo!, o la aceptación de los nuevos servicios que planea lanzar en Internet.

El anuncio de Microsoft abre un nuevo abanico de esperanzas. Sobre todo para ella, como hemos dicho, pero si el compromiso es real y, sobre todo, se desarrolla de manera consecuente, es decir como una apuesta sincera y decidida hacia el nuevo modelo de distribución y cooperación, también lo será para todos nosotros, desde el momento que podremos desarrollar y disfrutar, en libertad y en el marco de una relación justa, de algunas de las aplicaciones más populares del planeta.

Habrá que permanecer expectantes, pues. Valorar en lo que se merece este gesto de cal, pero prevenidos por si retornan los de arena.

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