En mi artículo de opinión de los lunes en ‘Canarias7’ incido en el reciente anuncio de “apertura” por parte de Microsoft. Una revelación tan mediática como poco sorprendente, al menos para aquellos que sostenemos que el único camino para el éxito en la Red es la apuesta por un nuevo modelo de mercado y de relación con desarrolladores y usuarios. Tanto en el campo del software como en el de los derechos de autor. Ahora bien, ¿qué alcance tiene este anuncio? Mucho me temo que ni siquiera la compañía lo tiene demasiado claro:

“El blues de Gates se interpreta en clave de resignación y de huida hacia adelante. Si usted realiza una encuesta en Internet acerca de la popularidad de las grandes compañías con presencia en el sector digital, obtendrá que de cada diez usuarios, nueve consideran a Microsoft su peor enemigo. Y esto no es plan para quien no renuncia a copar el mejor y más grande trozo de la tarta del mercado.

Microsoft se apresta a dar un salto cualitativo en su presencia en la Red. Y para eso precisa de toda la simpatía y toda la fuerza que sólo una buena imagen de marca es capaz de generar.

Y en ésas está. Buscando el monopolio desde el monopolio, pero con ademán antimonopolista: el blues de la estrategia”.

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