Entre Aznar y López Aguilar

Las galletas deberían venir con prospecto o, cuanto menos, con un manual de instrucciones, por muy básico que sea. Así podría evitarme situaciones como las de este noche. Galletas mágicas, me dijo el tendero mientras intentaba apartar un gremlin aferrado a su peroné. ¿A qué arriesgadas operaciones de cirugía?, logró vomitar entre blasfemia y blasfemia intentando apartar a los 192 gremlins que ahora tenía encima.

Primero probé la de mantequilla justiciera. Y me miré al espejo. !Cielos! Tal que el López Aguilar. ¿Dónde mi flequillo? ¿Do mi templanza? Eso no podía ser. Así que probé la de chocolate de las Azores. ¡Juer! Aznar. Y así fui probando probando un dos un dos, como en un ensayo cualquiera. Hasta que logré recuperar mi aspecto normal con una mezcla de barquillo de tracback y maría la portuguesa.

Fue sólo cuando desperté cuando caí en la cuenta de que todo había sido un sueño y de que me había dejado abierto el Photo Booth. Y es que el que tiene un Mac, tiene un tesoro (y un peligro…) ¿Y qué hace este gremlin aferrado a mi peroné si yo lo que quería era un conejo blanco, o un sombrerero loco, un gato risón, o algo?

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