El gato no tiene ni idea de qué es eso que tiene ante sus narices y que produce un ruido tan extraño. Intuye que su voluntad tiene algo que ver en la evolución del ruido, pero no se aclara demasiado. Pues se trata, nada más y nada menos, que de un theremín (o ceremín), el primer sintetizador de la historia. A mí, sin embargo, lo que me encantan son las posturas y la cara del minino. ¿Tendríamos la misma los humanos cuando descubrimos el fuego?

Vía: Boing Boing

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