
Las líneas verticales de la imagen son completamente rectas, aunque sí te concentras en el punto del centro te parecerán que se curvan. Has ahí, todo ‘normal’, se trata de un ejemplo más de ilusión óptica. Lo que realmente me ha llamado la atención es la explicación que he encontrado en la revista LiveSicence (vía Neatorama), a tenor de una investigación de Mark Changizi, científico del of the Rensselaer Polytechnic Institute de Nueva York. Según Changizi, la mayor parte de las ilusiones ópticas se generan por un mecanismo cerebral que intenta anticiparse al futuro inmediato para garantizar la reacción:
“La luz incide en tu retina aproximadamente una décima segundo por delante de la percepción visual que genera el cerebro. Los científicos ya conocían este retraso, y han discutido acerca de cómo se produce la compensación, generando una escuela de pensamiento que sostiene que nuestro sistema motor de algún modo modifica nuestros movimientos para compensar el retraso.
Changizi dice que nuestro sistema visual se ha desarrollado para compensar el retraso en el sistema nervioso, generando las imágenes que ocurrirán una décima de un segundo después. Esa previsión mantiene nuestra visión del mundo en el presente. Es lo que permite que cojamos una pelota al vuelo (en vez de que nos golpee en la cara), así como movernos suavemente entre la muchedumbre.
Esa misma capacidad de vidente puede explicar una amplia gama de ilusiones ópticas: “Las ilusiones se producen cuando nuestro cerebro intenta percibir el futuro, y esa percepción no concerda con la realidad”.
Así que esa función que tan útil nos resulta en la vida diaria nos juega una mala pasada en situaciones concretas en las que el cerebro nos engaña inconscientemente, si se me permite la contradicción.
Curioso.
También te puede interesar...
Comentarios, mensajes, tuits, RT, pingbacks, trackbacks...
(Al darle a '¡Opina!', aceptas nuestras Condiciones de Participación)































{ 6 comentarios }
creo que tengo que dejar de leer mangasverdes a estas horas…
Muy interesante, es como si tuviéramos un sistema super-avanzado de predicción. Ahora me da la impresión de que cada vez que hago algo, eso que hago pasó una décima después.
Sí, da un poco de vértigo, pero parece que es así.
Un saludo.
Jajajaja, Juan. Te advierto que hay horas peores
Un saludo.
Es estupendo intuir la vida una décima de segundo antes, lástima que no de tiempo a rellenar la primitiva, ni a evitar los noes que cuartarán, poco a poco, tus ilusiones.
Un saludo
Manuel, gracias por citar al autor de la investigación.
Estos ejemplos los utilizo para demostrar la capacidad de autoengaño que tenemos. Dudar razonablemente de uno mismo es posible sin perder la cordura.
Saludos
Los comentarios están cerrados.
{ 1 trackback }