Esclavos del fútbol

No me suelo tomar demasiado en serio las cosas que se dicen en el entorno del fútbol porque, aunque soy un enamorado del ‘deporte rey’, también sé que los disparates presiden buena parte de las declaraciones que no se ciñen a lo estrictamente deportivas (y así y todo…). Pero me ha llamado poderosamente la atención una afirmación de Joseph Blatter, nuestro querido presidente de la Fifa, en las que no duda en calificar a los futbolistas de élite de ‘esclavos modernos’ por no poder cambiar de club cuando les venga en gana. Sus afirmaciones se refieren, cómo no, a la interminable serpiente de verano que tiene como protagonistas a Cristiano Ronaldo, el Manchester y el Real Madrid.

Más allá del caso concreto de Ronaldo, que más bien me resbala, lo cierto es que me parece de una inmoralidad insultante que el máximo dirigente de una disciplina deportiva se permita el lujo de comparar la situación de señores que cobran millones de euros y que tienen una vida algo más que regalada con la dramática situación de aquellos que realmente sufren esclavitud. Un profesional del fútbol es, ante todo, eso: un profesional, que firma un contrato que debe respetar en la misma medida que el club que lo ficha. Por tanto, ha de cumplir con sus obligaciones y, en caso de cambiar de opinión, negociar con el club para alcanzar un acuerdo lo mejor posible para ambos. Y punto. Como cualquier otro mortal. Si el club se niega en redondo, toca llorar, si se quiere, pero la empresa está en todo su derecho: a la hora de firmar el contrato se estipuló un período de vigencia sobre el cual se fijó un pago determinado.

Comparar este tira y afloja entre multimillonarios con la esclavitud me parece, como digo, inmoral e insultante, máxime cuando efectivamente sí que existe esclavitud, de la de verdad, de la sangrante, aún en nuestros días, y ninguno de estos dirigentes tan ‘sensibles’ se digna a hacerse eco de ello. Y no demasiado lejos del ámbito que controla Blatter, precisamente, sino también en su propio seno: el mercado negro del fútbol se ceba en miles de niños de los países subdesarrollados y en vías de desarrollo para alimentar el esplendor de las grandes ligas.

Ahí sí que tendría que alzar la voz más de uno, y no en torno a los caprichos e intereses comerciales de aquellos que tienen sus vidas más que resueltas.

¿Un futbolista de élite, esclavo moderno? Vamos, hombre…

Actualización (10 jul-21.31 h):
Cristiano Ronaldo, cómo no, está “de acuerdo” con los planteamientos de Blatter. Los esclavos se rebelan, al fin 😛

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