
Al propietario de este pez, que se dedica a implantar piercings al personal, no se le ocurrió otra cosa que hacer lo propio en la boca de su carpa dorada (goldfish). Según el hombre, no nota nada raro en el pez. El pez, por su parte, no puede contradecirle. Menos mal que no se dedica a hacer masas de pizza.
Vía: Boing Boing
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Ahora probablemente es el pez más “cool” de su pecera, pero es una pena que el pobre pez no pueda defender su propio estilo…
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