“¿Y la creatividad? ¿La historia se reduce a la mera imitación?

Copiar es la base de nuestro aprendizaje, gracias al sistema espejo. Sin imitación no habría cultura. Es más, somos grandes imitadores, no como los monos. Hacemos como los viejos pintores: iban al taller, la bottega del artista, aprendían y luego desarrollaban su estilo. ¡Veamos los primeros cuadros de Picasso! Una vez interiorizado, mejoramos, inventamos. Ahí llega la originalidad”.

Parece que copiar y compartir no son tan malos como algunos se empeñan en pregonar. Es más, forma parte de nuestra propia condición de seres humanos.

No te pierdas la interesante entrevista al neurólogo Giacomo Rizzolatti, descubridor de las neuronas espejo, en Público.

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