“Quiero informarte, con una enorme alegría, que la magistratura iraní ha anunciado la suspensión de las ejecuciones por lapidación en Irán. Aunque las condenas a lapidación ya han sido conmutadas, estaremos vigilando para que la suspensión sea efectiva.

Te escribo para agradecerte tu tiempo, tu firma y tu humanidad. Juntos, hemos contribuido a que sea posible eliminar una de las prácticas más bárbaras, crueles y degradantes de asesinar a un ser humano”.

Aunque algunos mantengan aún que de poco sirve la presión social, lo cierto es que, en ésta, como en otras ocasiones, ha valido la pena.

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