No salgo de mi asombro. Llevo todo el día esperando una rectificación del Comité Olímpico Internacional (COI) acerca de la prohibición de lucir crespones en memoria de las víctimas del accidente de ayer en Barajas, pero no, no llega… y creo que no llegará. He estado esperando alguna reacción del Gobierno español, del Comité Olímpico Español (COE), de los atletas o de alguien. Hasta ahora sólo había visto la de la propia ciudadanía española indignada, y ahora veo, al fin, la de nuestros deportistas.

Lo del COI va de mal en peor, y creo que ya va siendo hora de que las organizaciones internacionales de derechos humanos vayan tomando cartas en el asunto: permiten la celebración de unos Juegos Olímpicos en un país que desprecia sus principios; ejerce la peor de las censuras impidiendo a los deportistas narrar sus experiencias y expresar sus impresiones a través de blogs o prensa; y ahora atentan contra el dolor de todo un país impidiendo que sus deportistas manifiesten sus sentimientos con crespones negros.

Sencillamente, increíble. Y grave, muy grave. Una vergüenza.

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