“La inmediatez del blog se asemeja mucho a la que impulsa el lenguaje atropellado de los mensajes de móvil, muy proclives a los equívocos, y con una pérdida de profundidad importante”.

“Lo sorprendente es ver cómo muchas de estas personas han comenzado a escribir blogs que suponen la máxima expresión de esa necesidad sociópata de hacerse notar, de estar presente”.

José Carlos Llop, diarista en crisis y otro de los que apuestan por fundirnos a electroshocks.

¿Pero cuántos y qué tipo de blogs habrá visitado este hombre? ¿Comunicarse, estar presente, es una patología social? ¿Tanto daño hacen los blogs a los modelos caducos?

Share