A mí me ocurrió la desdicha de darle trascendencia a cuestiones insignificantes el día que un grupo de cinco críticos, desde sus blogs, comenzaron a burlarse de mi obra, o de mí, con argumentos crueles y estrafalarios. Más tarde entendería que la exposición (aparecer en la prensa, publicar algún libro, tener lectores) es directamente proporcional al número de intelectuales que te desprecia, pero aquélla fue la primera vez que me pasaba y me costó mucho asimilarlo”.

(Hernán Casciari, ‘Los cinco críticos feroces‘)

Como siempre, genial. Me quedo también con este párrafo anterior:

Fue entonces que empecé a tener demasiado tiempo libre. El tiempo libre y el trabajo online son una mezcla peligrosa: no sólo te deforman la columna vertebral y el culo, sino también la perspectiva de la realidad. De repente, los asuntos virtuales comienzan a parecerte importantes”.

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