Mary Looi y su tiburón.

Mary Looi y su tiburón.

Ésta de la izquierda es Mary Looi, de 48 años de edad, y lo que sostiene en sus manos es un tiburón con una especie de patas palmeadas como extremidades inferiores, sin que hasta el momento sepamos si se trata de un defecto de fábrica, de una mutación particular o generalizada, de una nueva especie o un simple hoax.

Lo cierto es que la mujer, empleada de Malaysian Fisheries Development Board (LKIM), afirma haber comprado el ejemplar a un pescador local y que, tras el pertinente susto al ir a despiezarlo, optó por devolvérselo al hombre, que finamente lo lanzó al mar.

La historia es, como mínimo, sospechosa, pero ha sacado mi vena romántica y me ha llevado a pensar si no será que, en un futuro más o menos lejano, los tiburones abandonarán el mar y se instalarán en sabanas y selvas. El móvil de ese cambio está claro: el mar ya no es lo que era; aunque lo que quizá ellos no sepan es que el resto del planeta también está fatal.

Iba a titular el post algo así como ‘Los tiburones dominarán la Tierra’. Pero, tal y como está la cosa, lo más probable es que el hombre acabara con ellos apenas pusiesen una pata palmeada en zona seca. Y, claro, no es plan.

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