
Éstas de arriba son las tres primeras fases del periplo de un blogger, según Paul Bradshaw y Alex Hughes. Tras el esfuerzo inicial, predomina la sonrisa. Pero… ¿y después?

¿Estás de acuerdo con el chiste?
Vía: 233grados
¿Y tú, en qué fase te encuentras?
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{ 13 comentarios }
Yo estoy entre la etapa 1 y la 2. Hace casi 4 años que empecé, pero tengo CERO feedback
Falta una opción en la encuesta.
Como MyNick, hay gente que llevamos tiempo escribiendo, pero hay blogs que son para un público minoritario (vamos, que me leen mis 3 amiguitos)
Propongo la opción “Tengo crecimiento nulo, desacelerado, pero sin llegar a recesión”
yo voy ya en la grafica 3 a punto de pasar a la grafica 4 sera malo eso??
Totalmente de acuerdo señor Almeida! Jeje, es una pasada. Yo creo que estoy en el Stage 3, pero bueno, no soy quien para juzgarme… Un saludo!
Coincido con Xaviju. Me falta esa opción!
Saludos!
Fase 2, sin duda.
@Caterina: hemos añadido la opción ‘Ni bien ni mal, sino todo lo contrario’, que quiere expresar más o menos eso
Un saludo.
Es mi navegador, o se ve tan pequeño que no logro verlo?
En todo caso; NS/NC ; )
@Anonymous Girl: siempre puedes pinchar en los enlaces a las fuentes
Un saludo.
Genial! Así va mi blog en realidad. Ni bien ni mal, sino todo lo contrario.
Absorben demasiado.
Echo de menos a muchos amigos por “culpa” de los blogs.
Lo siento. That’s my level.
El mio está igual… Ni bien ni mal, sino todo lo contrario
Señor,
Yo me veo como en la última viñeta del bloguero, levitando (no ascendiendo, ni muerto, ni exhausto).
Sin perder el origen de la apertura de mi blog (mi cueva), es decir escribir de mí y para mí (hay indefinidas razones para abrirlo, pero esa fue la mía.)
He ido sumando, sin escavar sobre los cimientos de los principios que la fundan, no otras cuevas sino blogs ajenos (balcones) que me hacen crecer en perspectiva y creatividad, y por supuesto estimulan.
Jamás un comentario vacío en mis visitas a balcones, jamás un gracias en mis respuestas a comentarios, siempre igual profundidad y reflexión o poesía, cuando uso mi espada. (Claro la que tengo, si mucha mucha, si poca poca, pero nunca nada)
Existe por lo tanto interacción, aunque si no se cumplen los principios de edición (por mí y para mí) no escribo una entrada, a lo mejor escribo en un balcón ajeno, pero siempre pensando como si lo estuviese haciendo en el mío, con igual cariño, con igual pasión, pues mi presencia en los demás engrandece lo propio, y todo queda expuesto para todos, en mis archivos (en mis paredes), mis vuelos al cielo y mis miserias como bloguer (como Zorro, porque a pesar de ser íntegro soy anónimo).
A veces cumplir esos principios, lleva a la No publicación habitual, otras a la perdida de lectores, o a la desilusión de estos, por sentirse abandonados, otra a una cierta angustia porque se crean situaciones de ansiedad como (escritor bloguero) al buscar satisfacción más en el reconocimiento ajeno o en una palabra amable, que la propia lectura por lo escrito. Es duro renunciar al halago.
Pero manteniendo los principios, la salud, está asegurada (en mi caso) y el blog se convierte en imagen de uno mismo y arca de palabras, nunca un reflejo del aire que pasa.
Mirar atrás, lo escrito como una obra, un todo, como una vivienda donde cada habitación la decoraste desde dentro y no con restos de otros o de banales sucesos, es el premio al almacenamiento de nuestras letras, digitadas en la virtual nada que las levita.
Sin el estímulo de mi cueva abierta al vacío y a todos, jamás hubiesen existido las conexiones de mi cerebro y córtex, que las crearon, que las disfrutaron y que las recuerdan, permitiendo con ello que crezca y aprenda como hombre dentro y fuera de la blogosfera, o mejor más fuera que dentro (porque aquí sigo no existiendo). Quizás mis dendritas y axones, estarían buscando con qué ligarse, sin tal vez, haber encontrado nada donde hacerlo con igual fuerza y de igual modo.
Pues gracias por cederme su espacio e inspirarme con su entrada y me alegra haber visitado el suyo, para realizar una auto-reflexión en su balcón de Mangas Verdes, que por supuesto, se reflejará en mi cueva y en mí. (Hace poco hacía una alusión a Tirso de Molina, quizás por eso visité las suyas)
Suyo queda, Z+—–
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