La Excepción

Es reconocido en periodismo el hecho de que la concreción de un problema general en un caso particular suele más eficaz que páginas y páginas de reflexiones teóricas. Es lo que he visto reflejado hoy en ‘Público’ con el artículo ‘La Excepción contra la industria del disco‘, en el que este trío de hip hop expone en primera persona, valientemente, los abusos de la industria discográfica. Ésa que dice defender al autor, ésa que nos llama a todos ‘piratas’.

La historia que nos cuenta La Excepción es hartamente conocida en el ámbito musical. Sólo el pánico a ser señalados con el dedo por el stablishment musical, a ser marginados y finiquitados del mercado, impide que otros muchos autores e intérpretes se decidan a denunciar esta situación:

  • “En octubre de 2007 ganamos el premio MTV Europa al mejor grupo español. Le pedimos a la compañía que nos hiciera un poco de promoción, aprovechando el tirón, pero se negaron”

  • “A continuación nos metimos a trabajar en una reedición del disco, que iba a completarse con un documental sobre la gira y colaboraciones con otros artistas. Cuando se lo presentamos, de golpe y porrazo, nos echaron todo para atrás”

  • “les dijeron que como daban pérdidas, si querían más promoción, iban a tener que darles el 5% de su caché por cada concierto”

  • “Entre los artistas, es jerga común el término Carta de libertad, como los esclavos. Si al final tienes la suerte de que tu empresa te da una carta de libertad, generalmente es tras pagar a la compañía tu salida, que es lo que pretendía Zona Bruta / Warner Music. Nos hemos pasado un año intentando negociar la salida para evitar la demanda, y no ha habido forma. Porque no los querían soltar”

  • “esta práctica es habitual entre los sellos. Por ejemplo, al director artístico de la discográfica no le gusta tu tercer disco. Y en lugar de dejarte marchar a otra compañía, te ordena cambiarlo y hasta que no les guste no lo publican. Y hay casos de gente a la que han tenido hasta cinco y seis años sin grabar. Por eso a veces se dice: ¿Qué fue de tal artista? Pues que la compañía no le deja grabar”

Durante mi trayectoria como músico y como periodista, he conocido bandas que han sido ‘castigadas’ por tener la ‘osadía’ de discutir un porcentaje, arrinconadas por su deseo de cambiar de aires, perseguidas incluso judicialmente por hacer uso de su propio nombre, despreciadas por ser fieles a su forma de entender la música, machacadas por el capricho personal de cualquier yuppie ejecutivo, arruinadas por las condiciones leoninas del contrato…

Espero que a todos aquellos que, alegre o ignorantemente, se llenan la boca con la palabra ‘pirata’ y condenan el P2P en ‘defensa’ de la supervivencia de creadores e intérpretes, haciendo suyo el discurso oficial, se les caiga de una vez la venda que tienen ante sus ojos. De los otros, industria y sociedades gestoras, muy poco se puede esperar.

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