La manipulación del lenguaje ha llegado a tal grado que ahora, cuando un hijo de puta corre a hostias a su señora, para algunos resulta que es ‘terrorismo machista’. Terrorismo, nada menos. Y claro, si el maltrato, luego llamado violencia de género, luego llamado violencia machista ahora resulta que es terrorismo, no tardará en llegar el día en que decir ‘coñazo’ o “cojonudo” se considere apología del susodicho. O colaboración con banda armada, vete a saber”.

Impecable reflexión de Jose A. Pérez, en su cada vez más impecable Mi Mesa Cojea.

Vía: Cambalache

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