La coreana Hang Mioku (48 años), antes y después de su 'tratamiento', entre otras cosas a base de aceite de cocina.

La coreana Hang Mioku (48 años), antes y después de su 'tratamiento', entre otras cosas a base de aceite de cocina.

Advertencia: si eres muy sensible, cierra inmediatamente este blog, ni se te ocurra pinchar en los enlaces y olvida lo que has visto.

La web Online Nursing Degrees publica un terrorífico artículo acerca de algunos de los casos más terribles de fallos o casos extremos en tratamientos de cirugía estética, desde el insólito caso de la coreana Hang Mioku (en la foto) que, obsesionada con cambiar de aspecto, acabó inyectándose aceite de cocina en el rostro, hasta el popular cambio de ‘look’ de Michael Jackson; desde gente que, simplemente quería arreglarse alguna cosilla y le salió mal a otra empeñada en convertirse, por ejemplo, en gato.

Evidentemente, se trata de aspectos radicales de una opción que permite a muchas personas, cada vez más, superar algunos traumas derivados de su constitución física. Sin embargo, aún entendiendo esto y respetando el derecho de todo ser humano de hacer con su cuerpo lo que le dé la gana (siempre que se encuentre en su sano juicio y cuente con el asesoramiento profesional necesario), no logro explicarme por qué algunas personas, sin problemas evidentes de malformación o fealdad, se arriesgan a iniciar un proceso tan delicado.

Es sólo mi opinión. Pero si estás pensando en darte un capricho plástico no terapéutico, igual te vendría bien echarle un vistazo al artículo antes de decidirte.

Vía: BIOTV

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