Imagen de 1910 en la que se puede observar, destacado, el rostro de José de Amézola.

Imagen de 1910 en la que se puede observar, destacado, el rostro de José de Amézola.

Me hacía eco el pasado mes de agosto en este blog del excelente trabajo de investigación de Fernando Arrechea para tratar de recuperar las identidades de los primeras medallistas olímpicos españoles, los pelotaris Francisco Villota y José de Amézola, proclamados campeones olímpicos en París 1900, en el frontón de Neuilly-Sur-Seine, por abandono de sus rivales franceses (Durquetty y Etchegaray), según reconoce el COI desde 2004. En aquella ocasión, destacaba el éxito a medias de Arrechea, logrando la identificación y fotos inéditas de Francisco Villota. Bien, pues el propio investigador acaba de publicar en su blog la resolución de la segunda parte de este interesante puzzle histórico-deportivo: la identidad del empresario y político vasco José de Amézola y Aspizúa:

José de Amézola y Aspizúa fue empresario, vocal del Banco de Bilbao, Secretario de la Comisión Provincial de Vizcaya , Diputado conservador por Durango en las elecciones de 1914 (derrotando al candidato “jaimista” o tradicionalista Esteban Bilbao en unas discutidas elecciones cuyos resultados no aceptaron los jaimistas dando lugar a enfrentamientos que acabaron con un fallecido entre los seguidores de Amézola y varios “requetés” detenidos) , gentilhombre con servicio de Alfonso XIII desde 1920 y empresario teatral y taurino. Falleció en 1922 (la noticia se comenta en “El Imparcial” de Madrid el 02 de enero de 1923) y dejó como viuda a Teresa García.Sus hermanos (Lauro, Valentín, Martín, Baltasar, Ladislao) también destacaron en los negocios, la política (aunque Baltasar desde el PNV) y los deportes (tiro al pichón, vela, automovilismo, ciclismo, directivos del Athletic Club,etc.), al menos Lauro (con cuyo hijo don Rafael de Amézola y Manso de Zúñiga tuve el privilegio de hablar durante esta larga investigación) y Valentín también fueron aficionados a la pelota. La familia procedía de Etxebarri, donde se conserva el Palacio Amézola y en cuya iglesia (San Esteban) se encuentra la cripta familiar”.

Muchas felicidades, Fernando, y muchas gracias por esta importante contribución a la historia del olimpismo y el deporte español.

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