Captura de ayer de la web oficial del grupo Death Cab for Cutie.

Captura de ayer de la web oficial del grupo Death Cab for Cutie.

El fundamentalismo en los derechos de autor, como en cualquier otro aspecto de la vida, alcanza cotas cuando no tristes, ciertamente esperpénticas. La imagen que pueden ver sobre estas líneas fue capturada ayer en la web oficial del grupo Death Cab for Cutie (DCFC) y, si se fijan en la pantalla de la derecha, verán enmarcado en rojo el clásico mensaje de YouTube advirtiendo de que el vídeo ha sido retirado por violación de copyright.

¿Qué ocurrió? ¿Que DCFC incrustó en su web un vídeo con material ajeno protegido por derechos de autor? Nada de eso, se trataba de un videoclip subido por ellos y de su propia creación que, al parecer, no tenía la autorización correspondiente de su sello, Warner Music Group, que fue el que exigió a YouTube su retirada.

Lo cuenta Mashable con el mismo grado de perplejidad que un servidor y añade que DCFC retiró ese vídeo de su página oficial poco tiempo después. Y ahora vendrá algún servilista geek a contarme que si tienes una acuerdo con un sello… y que si no quieres rompes el contrato y bla bla bla. Pero la pregunta es, ¿a tanto llega la estupidez de las discográficas y el grado de abuso hacia sus artistas que les impiden disponer libremente de sus propias creaciones sin ánimo de lucro? La respuesta parece evidente. ¿Pero no son éstos los que dicen que con su cruzada antipiratería lo único que pretenden es defender al creador? También parece evidente… que no.

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