Ésta es una historia de despropósitos sucesivos. Me encontraba tan alegremente leyendo noticias en mi agregador cuando, de repente, me topo con esto:

La del violonchelo I

¿’El violonchelo no irrita los testículos’, portada de elmundo.es? ¡Cielos!

Tras frotarme los ojos y constatar que eso, ni más ni menos, es lo que me mostraba la pantalla, decidí ir a la susodicha portada para disipar mi incredulidad. Fue justo entonces cuando recibí el segundo shock:

La del violonchelo II

Bueno, el segundo y el tercer shocks consecutivos. Segundo: efectivamente iba en portada. Tercero: el violonchelo ¡sí! que irrita los testículos. Armado de valor, pulso sobre el titular y accedo al artículo en cuestión:

La del violonchelo III

Uff, asunto aclarado. La humanidad puede respirar tranquila.

Actualización (28 ene-18.51 h): Efectivamente, el titular de portada está bien, ya que un servidor se comió los entrecomillados en su lectura apresurada. Pero sigo sin entender qué hace esa noticia en portada.

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