Soy un acérrimo defensor del anonimato en la Red en prácticamente todas las circunstancias (dictaduras, gobiernos censores, grave riesgo para la vida o la integridad, ganas de charlar amigablemente sin identificarse…), salvo en una: cuando se utiliza para cualquier acción mal intencionada, desde la actividad troll a la injuria. La Justicia, además, está mirando este último aspecto con lupa y no suele mostrarse demasiado favorable al argumento del sentido común: el blogger sólo es responsable de lo que firma, y no de los que firman o no firman otros.

El último caso lo tenemos en la condena a la concejala y líder de Convergència i Unió (CiU) en el municipio de Malgrat de Mar (Maresme) por publicar en su blog comentarios anónimos ofensivos contra miembros del PP. El caso es que la edil se fue de vacaciones sin activar la opción de moderación de comentarios por defecto, y se armó la ‘fiesta’. Ausencia que el juez no ha tomado en consideración.

En el periodismo, tanto las cartas al director como las intervenciones de ciudadanos en directo en radio y televisión están siempre identificadas, con lo que el medio, en principio, no se hace responsable de sus comentarios. ¿Pero en los blogs? Ante la Justicia bien podríamos defendernos con respecto a aquellos comentarios de usuarios identificados, pero lo tenemos muy crudo con los anónimos. Así que ve con cuidado.

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