El 'Fram', por Fridtjof Nansen

El 'Fram', atrapado en el hielo, fotografiado por el aventurero y científico Fridtjof Nansen.

Acabo de terminar de leer mi revista de enero de ‘National Geographic‘ (sí, lo sé, voy algo retrasado) y he quedado fascinado con la historia de Fridtjof Nansen y el barco con que desafió al hielo en su intento de alcanzar el Polo Norte a finales del siglo XIX. La historia es algo más que curiosa y tiene como protagonistas al ser humano y la tecnología: el noruego Nansen (escritor, conferenciante, zoólogo, fotógrafo, diplomático, explorador y Premio Nobel de la Paz), padre de la exploración polar e inspirador de figuras como Peary, Scott y Admundsen; y un dechado de ingeniería de la época, el ‘Fram‘.

Hay muchos matices y datos de interés en esta historia, pero para sintetizar diremos que Nansen sostenía la teoría de que era posible alcanzar el Polo Norte dejando la embarcación atrapada en el hielo en la banquisa de Siberia y dejándose ir a la deriva, una idea de lo más extravagante para la comunidad científica de aquel entonces. No obstante, Nansen logró financiación para su expedición y para construir el barco que la haría posible: casco redondeado de quilla poco pronunciada con huecos para izar el timón y las hélices y ponerlos a salvo del hielo, bodega reforzada, aislado con fieltro, pelo de reno, serrín de corcho y alquitrán para mantener el calor e incluso un molino de viento como generador eléctrico.

El resultado: un éxito parcial. Efectivamente, la deriva llevó al ‘Fram’, atrapado en el hielo durante tres años sin prácticamente inmutarse, muy cerca del Polo Norte, aunque no pudo alcanzarlo. Nansen abandonó el barco en marzo de 1895 (casi dos años después del inicio de la aventura) junto a otro tripulante, tres trineos y 28 perros, con la intención de alcanzar el océano helado. Sin embargo, tampoco lo logró, quedándose a 364 kilómetros del mismo. Tras numerosas peripecias en las que parecía que la exploración acabaría en tragedia, finalmente él y su compañero fueron rescatados por otro explorador británico en el Cabo Flora (isla de Northbrook – Tierra de Francisco José, archipiélago ahora conocido también el nombre del explorador noruego). Nansen regresó a Noruega en el verano de 1896, mientras que el ‘Fram’, intacto y ya liberado del hielo, lograba retornar pocos días después.

A pesar de no cumplir con la expectativa de alcanzar el Polo Norte, la expedición Nansen-‘Fram’ logró importantes avances en el campo científico: confirmó la resistencia del navío, demostró su teoría sobre las corrientes polares y, quizá la más relevante, descubrió que el Ártico es un océano.

Tienes el artículo completo en la web de National Geographic en español y también en la versión inglesa, aquí además con galería fotográfica incluida.

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