El Ministerio de Cultura ha puesto en marcha la web Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, un servicio en el que se ofrece las versiones digitalizadas de los fondos documentales que se conservan en las bibliotecas públicas del Estado, así como de ayuntamientos, universidades, los propios periódicos e instituciones como los ateneos de Barcelona y Madrid o la Fundación de Investigadores Marxistas. En total, son unas 2.000 cabeceras de periódicos españoles y unas 4,3 millones de páginas publicadas desde 1777 hasta 2005 las que se pueden consultar en la web.

La idea es genial, y casi que podríamos pasar a denominarla ‘la madre de todas las hemerotecas en español’, pero lo cierto es que la web presenta graves problemas de acceso y navegación que bien pueden ser debidos al estreno y la avalancha de visitas tras la publicación de la noticia en los medios, o bien a una mala construcción y estructura de la misma (me ha saltado varias veces un ‘internal error’ al intentar entrar, al realizar búsquedas me sale ‘los resultados han expirado’ al pulsar sobre el enlace…). Vamos, una tortura tal que me ha sido imposible acceder a ningún documento. Algo letal para un servicio de estas características que debe ser analizado, y corregido en su caso, urgentemente para bien de la propia web y de los internautas, en general.

Otra sopresa que me he llevado es que para, por ejemplo Canarias, sólo se ofrece la posibilidad de buscar en archivos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y no en los de Las Palmas. Lo que no sé si debe a un despiste o a que directamente no cuentan con archivos de esta provincia.

En lo que a licencia de contenidos se refiere, el aviso legal resulta algo surrealista pues, a pesar de que el Ministerio se arroga el copyright (qué viva Molina), se lava las manos estupendamente:

El contenido que se ofrece es meramente informativo y carece de efectos vinculantes para la Administración.

Se facilitan vínculos a páginas externas sobre las que el Ministerio no tiene control alguno, y respecto de las cuales declina toda responsabilidad.

Únicamente el texto de las disposiciones publicadas en el diario Boletín Oficial del Estado (BOE) tiene la consideración de oficial y auténtico. Como consecuencia, no se garantiza que las disposiciones accesibles en línea y publicadas en otros medios distintos al BOE reproduzcan con exactitud los textos adoptados oficialmente”.

En cualquier caso, recibimos con agrado la noticia, pero deseamos fervientemente que se solucionen los problemas, porque el servicio puede ser genial.

Share