No llegó a convertirse en polizón, pero casi, y se dejó la vida en el intento. Es la historia del murciélago que se instaló en la estructura del ‘Discovery‘ el pasado domingo, pocas horas antes de su despegue. Y me ha gustado especialmente cómo la cuenta Daniel Marín en Eureka:

El domingo pasado un murciélago de la fruta escogió un mal sitio para anidar: el exterior del tanque externo (ET) del transbordador espacial, a pocas horas del despegue. Los técnicos esperaban que al llenarse el tanque de hidrógeno líquido, las bajas temperaturas asustarían al pequeño quiróptero, pero desgraciadamente no fue así. El pobre bicho debió llevarse un buen susto cuando el Discovery levantó el vuelo. Desgraciadamente, parece ser que nuestro amigo no sobrevivió el despegue de la bestia”.

La ciencia, dicen, no puede detenerse ante nada.

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