Los bloggers y periodistas digitales son más optimistas ante la crisis de los medios que los periodistas de papel. O, al menos, ése es el resultado de un informe elaborado por el Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism (Proyecto del Centro Pew de Investigación para la Excelencia en Periodismo): los periodistas digitales son muy optimistas sobre los aportes de las nuevas tecnologías, pero se muestran bastante preocupados por las repercusiones de los nuevos modelos en “los valores tradicionales del periodismo”.

Éstas son las principales conclusiones:

1. La mayoría de los periodistas (57%) que trabajan en ediciones online cree que Internet está teniendo un impacto negativo en los “valores fundamentales de la profesión”, incluyendo relajación de los estándares (el 45% considera esto relevante), énfasis en la velocidad en detrimento de la calidad (25%), y participación de voces ajenas a aquellos que solían tenerla en los medios tradicionales (31%).

2. A la pregunta ‘qué se está haciendo especialmente bien actualmente en el periodismo digital’ se citaron, sobre todo, aspectos tecnológicos, como el uso de herramientas avanzadas (31%) o la velocidad (30%), por encima de mejoras en las habilidades o el estilo narrativo (16%), o el aprovechamiento del potencial de las nuevas técnicas para lograr una mayor profundidad (12%).

3. El 63% de los encuestados coincidieron en señalar la información original como el tipo de noticia que más se ofrece en sus medios, cuatro veces más que aquellos que manifestaron centrarse en informaciones agregadas (agencias, notas de prensa…), que suponen el 13%.

4. En general, los periodistas online afirman que no ha habido cambios significativos en las plantillas de sus medios. La mayoría (39%) asegura que el personal ha aumentado este año con respecto al anterior, otro tercio dice que los números se han mantenido similares y sólo el 23% ha notado una disminución del personal.

5. Los periodistas digitales son moderadamente optimistas acerca de la viabilidad económica de sus medios en relación a los tradicionales. Cerca del 60% de los encuestados manifestó que sus medios digitales están logrando beneficios, aunque sólo el 40% se siente ‘muy confiados’ en que los medios encontrarán un modelo comercial exitoso en la Red y se muestra preocupado por los modelos publicitarios en Internet. Un rotundo 66% está convencido de que la publicidad será la base económica de las ediciones online de aquí a tres años. Sólo un 25% cree que el modelo comercial se basará en otras entradas.

En lo que a mí respecta, me sorprende sobremanera que un 31% de los periodistas digitales de EEUU entienda la participación de nuevas voces como un aspecto negativo, cuando la inmensa mayoría de los periodistas digitales que conozco entiende esto como uno de los principales avances, positivos, en la nueva concepción del periodismo. Igualmente, tanto la velocidad como la relajación de los ‘estándares’ me parecen más un reto que un aspecto negativo, por la simple razón de que el nuevo periodismo está ‘condenado’ a ser rabiosamente inmediato y a redefinir los estándares. El objetivo: mejorar la calidad y democratizar su concepción, pero con las herramientas y factores que caracterizan al periodismo digital. Ése, como digo, es el reto, y no es negativo, salvo que se muestre uno incapaz de afrontarlo.

Por otro lado, no puedo más que cuestionar eso que afirma el 63% de los encuestados acerca de que la mayor parte de las noticias generadas por los medios online sean originales. No hay más que echar un vistazo para ver que la proporción de informaciones de agencias, notas o ruedas de prensa dominan, salvo excepciones, la oferta informativa web.

Tampoco entiendo muy bien la percepción de que las plantillas, en general, no han sufrido quebrantos, cuando las noticias contradicen esa afirmación cada día. En EEUU y en España.

Por lo demás, prácticamente de acuerdo. Con una reflexión final: sólo puedo ser optimista, la revolución que se está produciendo, tanto a escala tecnológica, como conceptual, no puede sino acarrear un nuevo periodismo, distinto pero no de menor calidad, participativo pero no menos riguroso, libre pero no irresponsable, directo pero profundo también. Quizá es el periodismo tradicional el que adolece de todo aquello que pregona: no es vanguardia, no siempre es riguroso, no siempre es responsable y, desde hace años ya, es cada vez menos profundo y ajeno a los ‘estándares’ (contraste, redacción impecable, calidad narrativa, vocación de servicio…). Y, desde luego, siempre menos libre. Los síntomas no pueden despertar más que pasión, los nuevos modelos que se experimentan e investigan ofrecen horizontes hasta ahora insospechados. Quien quiera ser pesimista, que lo sea, pero probablemente ese pesimismo no esconda más que desencanto y escasas ganas de actualizarse o de trabajar por el futuro. Hubo un tiempo en que el periodista podía pasar por funcionario. Ese tiempo está llegando a su fin.

Por cierto, hay convocada huelga en ‘ABC’.

Vía: TechCrunch

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