Ya está en la calle el número de abril de la revista ‘eMule’ (aún sólo en papel), en el que participo aportando mi opinión sobre el estado actual y el futuro de la cultura y los derechos de autor, según una entrevista que me hicieron llegar hace algunas semanas. En el artículo, titulado ‘Los blogueros imaginan el futuro de la cultura’, participan también Enrique Dans, David Bravo y el dibujante de ‘El JuevesManuel Bartual. Antonio Cambronero ha subido un PDF del artículo a su servidor, pero yo como siempre te adelanto aquí una de mis respuestas a la entrevista, recogida en el artículo, aunque un poco más reducida:

Los caminos para anular la ofensiva de aquellos que se resisten a cambiar su caduco modelo de mercado son múltiples y pasan por la concienciación de que compartir no es malo, sino todo lo contrario, especialmente para creadores, consumidores y emprendedores inteligentes; la defensa de sus derechos en cualquier terreno y, claro está, su voz en la urnas”.

Actualización (15 abr-22.09 h): me ha parecido muy buena idea la de Enrique de publicar la entrevista completa, de la que se extrajeron las declaraciones publicada en la revista, así que hago lo propio a continuación, aunque sólo sea por aprovechar el trabajo realizado:

1. Las asociaciones de internautas temen una ofensiva del Gobierno contra las redes de P2P en 2009 y 2010 (cuando España preside la UE). ¿Tú crees que es un miedo fundado?

No, en absoluto. Desde luego, en la agenda de la mayoría de los gobiernos está el asunto de la cultura libre sobre la mesa y no por convicción propia, en buena parte de los casos, sino por la presión de la industria y sociedades gestoras de derechos, es decir los intermediarios, aquellos que se lucran con el trabajo del creador y explotan a los consumidores. Su táctica es el engaño y el chantaje, algo que resulta de especial evidencia en España, donde el Gobierno parece obligado a devolver los favores electorales de la elite cultural plegándose al interés particular de ésta frente al interés general de la ciudadanía. Sin embargo, que el tema esté sobre la mesa no quiere decir que se vaya a resolver de una forma o de otra. Los gobiernos saben también que cualquier medida que atentase contra derechos fundamentales del ciudadano (acceso a la cultura, privacidad…) tendrían una gran respuesta y un enorme coste electoral. Así que todo va a depender de lo que suceda en los próximos meses, de la capacidad de la sociedad para luchar por sus derechos y de las fórmulas que los gobiernos adopten para favorecer al lobby cultural.

2. ¿Qué tipo de medidas los usuarios podrían tomar para resistir a esta posible ofensiva? ¿Las amenazas de darse de baja de su conexión de Internet son creíbles?

En una sociedad cada vez más marcada por las nuevas tecnologías e Internet, la desconexión voluntaria sería un suicidio. Pero sólo si esto se toma como un absoluto. En realidad hay muchas formas de hacerles ver a los políticos y a las operadoras que no se puede jugar con el futuro ni los derechos de la ciudadanía. Desde desconexiones puntuales (horas, días), con el consiguiente efecto en la economía a acciones masivas de trasvase de usuarios de compañías represoras a compañías de mentalidad abierta. Eso, con respecto al ‘modelo Sarkozy’, es decir la amenaza de desconectar a los usuarios si comparten cultura en la Red. Pero ésa es sólo una de las posibilidades. Por tanto, los caminos para anular la ofensiva de aquellos que se resisten a cambiar su caduco modelo de mercado son múltiples y pasan por la concienciación de que compartir no es malo, sino todo lo contrario, especialmente para creadores, consumidores y emprendedores inteligentes; la defensa de sus derechos en cualquier terreno y, claro está, su voz en la urnas.

3. ¿Consideras que el modelo de negocio de las discográficas está agotado? ¿Qué modelos alternativos se podrían plantear? ¿Una tarifa plana podría ser una buena solución?

Que el modelo tradicional de copyright está agotado es algo tan evidente que sólo las mentes más reaccionarias pueden negarlo. El debate está en hacia dónde debe evolucionar. En mi opinión, el modelo que surja de toda esta crisis debe estar basado en la relación lo más directa posible entre el creador y el usuario, en la remuneración justa, en el reconocimiento de la cultura libre como un derecho fundamental del ser humano que beneficia a autores y público, y en negocios que, reconociendo todo esto, sean capaces de crear valor añadido por el que el usuario esté dispuesto a pagar. Hay fórmulas publicitarias, los conciertos de toda la vida, paquetes de contenidos extra… Las condiciones están ahí, sólo falta que los ejecutivos dejen de llorar por el ‘paraíso perdido’ y comiencen a trabajar y a elaborar ideas válidas.

4. Como músico, ¿cómo ves el debate sobre propiedad intelectual? Ves viable que un artista difunda su creación con una licencia Creative Commons, tú lo harías? Aceptas o aceptarías que un colectivo como la SGAE gestione tus derechos de autor?

El artista debe ofrecer su obra según el modelo que mejor le parezca ( y las licencias copyleft son una de las mejores fórmulas que conozco), pero no puede pretender que la gente no la comparta libremente, siempre y cuando no haya lucro de por medio. Es decir, el artista es dueño de la comercialización de su obra y ha de recibir lo que le corresponde por ella, pero no es dueño de la difusión ni del acceso a la cultura, eso es un derecho fundamental de la humanidad. De hecho, no conozco artista alguno que no haya basado su obra en la obra de otros, usándola como mejor le ha parecido, es la única forma de progresar y está bien que así sea. Por tanto, resulta del todo hipócrita que pretendan reservarse ese derecho para ellos en exclusiva, es un derecho de todos. Sobre todo si tenemos en cuenta que la carrera y el lanzamiento al estrellato de buena parte de ellos se ha sufragado en ocasione con dinero público y en otras con la aportación de sus seguidores. La SGAE está condenada a transformase profundamente o a desaparecer. En sus manos está convertirse en el eje de unión entre los creadores y ciudadanos del futuro o en perecer producto de la escasa visión de sus dirigentes y el escaso porcentaje de socios que tiene derecho a voto en esa sociedad.

5. ¿Existe algún tipo de dialogo entre el Gobierno y los usuarios de P2P? ¿Cómo se podría fomentar?

Como suele ser habitual los ciudadanos suelen ser el último mono en las decisiones de los gobiernos, y este caso no es una excepción. Se reúnen mucho con la industria y gestoras de derechos, algo con las operadoras, un poco menos con el sector empresarial implicado (especialmente en el asunto del canon) y, luego, cuando prácticamente tienen la decisión adoptada, hacen como que se reúnen con los colectivos sociales y de internautas. Lo que se reivindica es que ciudadanos y representantes del copyright se sienten a la mesa de negociación, como mínimo, en igualdad de condiciones, ya que si fuésemos a un sistema de representación proporcional, está claro que la ciudadanía tendría una presencia de 1.000 por cada uno de los invitados de la industria y gestoras. Si esto es así en las urnas, ¿por qué no en asuntos que afecta de manera tan importante a la sociedad?

6. La “resistencia” a la política de la SGAE y el Ministerio de Cultura utiliza mucho Internet y los blogs para expresarse. Tu también has adquirido cierta popularidad gracias a tu blog en el que -entre otras cosas- te comprometes con el acceso de los ciudadanos a la cultura y criticas las politicas anti P2P. ¿Es Internet el mejor foro para contrarrestar los argumentos anti P2P? ¿Los blogs son una buena herramienta o habría que crear alguna plataforma más colectiva?

Internet es el medio ideal porque, hoy en día, es el medio ideal para casi todo. El debate ha surgido precisamente en la Red con las descargas y las plataformas P2P, y es en la Red donde se vive con mayor fuerza. Pero, ojo, esto no quiere decir que sea un problema moderno: décadas atrás pasaba lo mismo con las cintas de casete y las de VHS, por poner un ejemplo. Al final, siempre se ha impuesto la lógica y el sentido común: allí donde la tecnología permita y expanda el derecho del ciudadano al acceso a la cultura, éste resulta imparable. Y lo mismo ocurrirá en Internet. Los blogs son sólo espacios personales de información, opinión, comunicación… Y desde los blogs se puede trabajar en desnivelar la balanza hacia el imprescindible cambio que se avecina. Pero, desde luego, no es el único medio y puede que tampoco el más eficaz. Digamos que cumple su papel, como en su momento lo cumplieron los folletines, los pasquines o las pintadas. Son especialmente útiles a la hora de hacer contracampaña del acoso y la mentira. Sin embargo, estos cambios que se internan en el debate político, la movilización y la reconversión económica, requiere también otros foros y otros núcleos de actividad. Por ejemplo, en varios países se ha creado ya un Partido Pirata que tiene como principal objetivo el reconocimiento de la cultura libre. Hay colectivos, asociaciones, músicos sensibles que entienden esta revolución… dentro y fuera de la Red.

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