No niego, en absoluto, que sea verdad lo que nos cuenta la productora acerca de ella: es desempelada, tiene 47 años, poco agraciada, alma errante y desgraciada de la vida; pero siempre hay que desconfiar un tanto de los mensajes promovidos por el márketing televisivo. Sobre todo, cuando tanta lágrima fácil y tanto paralalelismo, tanto más de lo mismo, se condensan en lo que se supone debe ser excepcional.

En cualquier caso, Susan Boyle es el nuevo Paul Potts, y todos los corazones del mundo están dispuesto a aceptarlo sin más, porque sí, porque nos pone, porque quieras que no, todos necesitamos ‘héroes’. Ponga un pobre en su pantalla.

Y tú, ¿te crees algo?

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