rubina ali

Es muy probable que este nombre, de entrada, no te evoque mucho; pero si te digo que es la niña de ‘Slumdog Millionaire‘, ésa que encandiló a la audiencia por su simpatía y espontaneidad dentro y fuera del filme ganador de ocho Oscars, seguro que ya te haces una idea. Pues bien, leo ahora con estupor que un equipo de reporteros del ‘News of the World‘ británico ha logrado descubrir un presunto plan de su padre para venderla al mejor postor.

La historia es bien conocida: familia sumida en la miseria y padre con escasos escrúpulos, amparado en una abominable tradición, que ve como única salida a su pobreza la venta de su hija, especialmente si ésta es tan popular. El progenitor lo niega todo, pero los periodistas afirman haber cerrado un trato por 224.700 euros.

Al conocer la noticia, varias preguntas se me vinieron rápidamente a la cabeza; ¿pero no habrá ganado una pasta ya esta niña?, ¿no sigue haciendo bolos por la India?, ¿realmente (ya que en el aspecto moral parece que la batalla está perdida) no es más rentable mantenerla que venderla?… La mayoría de las respuestas no las conozco, pero sí la correspondiente a la primera pregunta. Por su participación en la laureada película, Rabina habría cobrado la impresionante suma de … ¡2.200 euros!

¿2.200 euros en una producción de 15 millones de dólares y una recaudación hasta la fecha de 176,2 millones de dólares? Vamos que, al final, no sé si me produce más estupor la despreciable actitud del padre, que al menos cuenta con los dudosos atenuantes de ignorancia y miseria, o la de esa esplendorosa y corrupta industria cinematográfica, la misma que nos llama a todos piratas por compartir sin ánimo de lucro, que no tiene el menor reparo en explotar el trabajo y la imagen de una cría por un precio de risa, sobre todo a sabiendas de la triste realidad en la que vive.

Y ahora me dirán que 2.200 euros en la India es una millonada. Y yo les diré que es cierto, y eso está en el debe del padre. Pero que ese ‘dineral’ es lo que le cuesta al protagonista, al productor o al director de la película una sesión de peluquería del perro, también. Y estarán conmigo en que es una vergüenza, un debe aún mayor en la ausencia de escrúpulos de la industria del cine.

Actualización (22 abr-16.02 h): La policía india asegura que no ha encontrado evidencias de que el padre quisiera vender a la niña (elpais.com).

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