Nos dice adiós, como casi siempre lo hizo en su vida y en sus canciones, de a poco, lenta pero inexorablemente, en constante proceso de difuminación. Si digo que era un genio, no descubriré nada nuevo. Si digo que era un genio nuevo, igual tampoco le hago honor. Así que sólo diré que se ha ido un músico azul, blue y hasta blues, único e irrepetible en el desolador panorama de la canción española conotemporánea. Hasta siempre.

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