Eso es lo que sostiene el equipo de investigadores dirigido por el noruego Jorn Hurum, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo: Ida, el esqueleto de un primate de 47 años de antigüedad, 20 veces más antiguos que los restos de homínidos conocidos, es el eslabón perdido de nuestra evolución como seres humanos. Su nombre completo es ‘Darwinius masillae‘, pertenece a una hembra, fue hallado en Messel (Alemania) en 1983, aunque no es hasta ahora que ha logrado recomponerse en su totalidad tras haber sido dividido por el coleccionista privado que lo encontró:

Su estudio muestra que se trata de una hembra joven y, si las características de los dedos confirman que se trata de un primate, otros rasgos del pie lo sitúan ya en la línea evolutiva humana, aseguran los investigadores. Era un herbívoro que comía frutas, semillas y hoja. Los expertos lo saben porque han identificado resto de alimento en sus tripas. Los dientes son clave para conocer su edad, ya que los análisis con rayos X han mostrado que tiene tanto la dendición infantil como la de adulto. Tendría unos nueve meses cuando murió y mediría un metro. Los rayos X también han demostrado que tenía una muñeca rota, lo que seguramente contribuyó a su muerte”.

Vía: elpais.com

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